
No todo final es necesariamente trágico. Y a veces la transformación inicia con un cambio de nombre, o con la posibilidad de ello. Así lo descubrimos en esta breve reflexión nacida en un vagón anaranjado.
Voy en el metro. Escucho conversaciones ajenas para distraerme de los eventos tristes de la tarde. Delante de mí, una niña de unos ocho o nueve años le dice a sus papás que cuando cumpla dieciocho se va a cambiar el nombre: de Rocío a Valentina. Lo declara sin reclamos ni rencores. El argumento que les da es sencillo, y es que Valentina le parece un nombre muy bonito. Punto. Es más largo que Rocío, eso sí, y además se trata de la marca de una salsa picante deliciosa hecha en Guadalajara. Aunque quizá tiene otras razones más significativas para hacerlo y que no enuncia: ella está consciente de que a los dieciocho será mayor de edad y que ello representa el fin de una etapa, un acontecimiento que desde ahora, desde su sabiduría infantil, sabe que querrá marcar con un cambio, con la muerte simbólica de Rocío, la pequeña que hoy miro, a quien es capaz de observar proyectada en el futuro de una forma celebratoria: se aleja de la idea de que todo final es necesariamente trágico y anticipa con un abrazo las metamorfosis que la convertirán en la mujer que será, una transformación que homenajea, intuitiva y generosa, desde el presente: mañana seré otra persona. El vagón lleva detenido más de diez minutos. He decidido que en cuanto llegue a casa me volveré Valentina. Hoy, como ella, yo ya no seré yo.
Poeta. Escribió Lo que perdimos y otros poemas (Aquelarre, 2018) y montó la exposición Un texto es un lienzo es un texto (2018). Exbecaria del Programa Jóvenes Creadores del FONCA en poesía. Trabaja en Ediciones Era y edita la revista La Peste.
Mi Valedor es una organización no gubernamental y sin fines de lucro. Nuestras actividades son posibles gracias a los donativos y al generoso apoyo de personas como tú.
Haz un donativo aquíSin Techo con Derechos 2026 Durante tres días, el foro Sin Techo con Derechos reunirá a organizaciones, instituciones, activistas y personas con experiencia de vida en calle para conversar sobre los desafíos de la exclusión social y la defensa de los derechos humanos. Esta edición pone sobre la mesa temas como diversidad sexual y de […]
Los pasados 1 y 2 de agosto, Mi Valedor volvió a formar parte del Bazar Libre Liebre, un encuentro que reúne a artistas de la Ciudad de México. En esta edición, dedicada al Print Fest, el público disfrutó de un fin de semana lleno de serigrafía, ilustración y diseño, en un espacio vibrante, repleto de colores y sonrisas, que celebra la originalidad, la creatividad y el talento local.
La tienda con causa La OtraVida demuestra que las segundas oportunidades también pueden encontrarse entre prendas de vestir, libros, objetos cotidianos y obras de arte. Más que una tienda con causa, el espacio se ha convertido en un punto de encuentro donde convergen proyectos que trabajan por la inclusión social desde distintas realidades, especialmente desde el arte.