
No todo final es necesariamente trágico. Y a veces la transformación inicia con un cambio de nombre, o con la posibilidad de ello. Así lo descubrimos en esta breve reflexión nacida en un vagón anaranjado.
Voy en el metro. Escucho conversaciones ajenas para distraerme de los eventos tristes de la tarde. Delante de mí, una niña de unos ocho o nueve años le dice a sus papás que cuando cumpla dieciocho se va a cambiar el nombre: de Rocío a Valentina. Lo declara sin reclamos ni rencores. El argumento que les da es sencillo, y es que Valentina le parece un nombre muy bonito. Punto. Es más largo que Rocío, eso sí, y además se trata de la marca de una salsa picante deliciosa hecha en Guadalajara. Aunque quizá tiene otras razones más significativas para hacerlo y que no enuncia: ella está consciente de que a los dieciocho será mayor de edad y que ello representa el fin de una etapa, un acontecimiento que desde ahora, desde su sabiduría infantil, sabe que querrá marcar con un cambio, con la muerte simbólica de Rocío, la pequeña que hoy miro, a quien es capaz de observar proyectada en el futuro de una forma celebratoria: se aleja de la idea de que todo final es necesariamente trágico y anticipa con un abrazo las metamorfosis que la convertirán en la mujer que será, una transformación que homenajea, intuitiva y generosa, desde el presente: mañana seré otra persona. El vagón lleva detenido más de diez minutos. He decidido que en cuanto llegue a casa me volveré Valentina. Hoy, como ella, yo ya no seré yo.
Poeta. Escribió Lo que perdimos y otros poemas (Aquelarre, 2018) y montó la exposición Un texto es un lienzo es un texto (2018). Exbecaria del Programa Jóvenes Creadores del FONCA en poesía. Trabaja en Ediciones Era y edita la revista La Peste.
Mi Valedor es una organización no gubernamental y sin fines de lucro. Nuestras actividades son posibles gracias a los donativos y al generoso apoyo de personas como tú.
Haz un donativo aquíLa cita tuvo lugar en Cromática, ubicada en Av. Amatlán 37, colonia Condesa, Ciudad de México. La exposición de la artista madrileña Alicia Lescure, “se [r] es”,una creadora que encontró en el dibujo, la música y el escenario distintas maneras de expresarse y conectar con otras personas. La muestra se desarrolló a lo largo de tres jornadas que permitieron al público acercarse a la propuesta artística desde diferentes perspectivas: el viernes se realizó la inauguración, el sábado tuvo lugar un performance en vivo a las 8:00 de la noche y el domingo se cerró con un picnic creativo a la 1:00 de la tarde, generando espacios de convivencia, diálogo y exploración artística.
Entre ilustraciones, joyería, stickers, inciensos, café, helados y una amplia variedad de propuestas creativas, Mercadito Mágico reunió a más de 65 marcas de proyectos independientes en un espacio que convirtió la avenida Nuevo León, en la colonia Condesa, en un punto de encuentro para el arte, el diseño y prácticas esotéricas.
El pasado domingo 31 de mayo, el proyecto social Mi Valedor participó por tercera ocasión consecutiva como invitado especial en el Festival Necio, que celebró su esperada edición Piedra y Congal. El evento se llevó a cabo en las instalaciones del salón cantina La Bella Cuba, un espacio cultural alternativo ubicado en el barrio de la Colonia Obrera de la Ciudad de México. Esta invitación permitió que la organización compartiera espacio con una vibrante comunidad de creadores independientes.