Diseñar, para que el mundo pueda ser de otra manera | Abierto de Diseño CDMX 2026

Diseñar, para que el mundo pueda ser de otra manera | Abierto de Diseño CDMX 2026

26/09/2026
Por Mora Fresard Albanese

Del 25 de septiembre al 4 de octubre, el Abierto de Diseño CDMX celebra su décima edición con el Centro Nacional de las Artes (Cenart) como sede principal. Bajo el eje Futuros, proyectos de diseño, arquitectura, investigación y experimentación proponen pensar no solamente qué estamos creando, sino para quién, por qué y con qué consecuencias.

Fotografías por Mora Fresard Albanese | Servicio social Mi Valedor

En su décima edición, el Abierto propone mirar hacia los Futuros, aunque para hacerlo primero haya que mirar bastante el presente. El recorrido pasa por Panorama Abierto, que reúne distintas disciplinas desde temas como la cultura, el medio ambiente, los cuidados, lo que habitamos y los futuros que imaginamos; Novedades, dedicado a proyectos desarrollados durante el último año y con un premio de $90,000 MXN; el Laboratorio Académico, donde universidades y escuelas presentan sus procesos y proyectos; y la Programación Abierta, que lleva el festival a distintos espacios creativos de la ciudad.

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Esta forma de mirar corre al diseño de un lugar puramente estético que, aunque puede resultar interesante, no es necesariamente donde le encuentro más fuerza. Algo puede ser lindo, extraño o provocador, pero también puede facilitar una tarea, volver accesible algo que antes no lo era, aprovechar un residuo, cuidar un recurso o hacernos preguntar quién quedó afuera cuando un objeto, un espacio o un sistema fue pensado.

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COSTA RICA | Diseñar el futuro sin perder de vista el origen

El recorrido continúa por Costa Rica | Diseñar el futuro sin perder de vista el origen, la primera participación de un país invitado en la historia del Abierto. Presentado por Esencial COSTA RICA y curado por la Semana de Diseño de Costa Rica (SDCR), el pabellón muestra cómo el diseño costarricense parte de su territorio, sus comunidades y su biodiversidad.

Entre los proyectos aparecen All Be Design, de José Pablo Alvarado, y Autóctono, de Álvaro Núñez, que trabajan con técnicas artesanales indígenas; Juli Bolaños-Durman, que reinterpreta la tinaja tradicional en vidrio reutilizado; NIDO, de MMM, que convierte jícaras descartadas en espacios de nidificación para aves urbanas; y Pez Cocinado, de Viviana Araya-Gamboa, con cerámicas inspiradas en especies marinas y su conservación.

Fotografías por Mora Fresard Albanese | Servicio social Mi Valedor

Es sumamente importante que una exposición dedicada al futuro decida también mirar hacia atrás, porque innovar no necesariamente significa borrar lo anterior, sino también entender qué conocimientos, materiales y formas de hacer ya existían, y preguntarnos cuáles queremos preservar y llevar con nosotros.

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NOVEDADES

Novedades reúne proyectos desarrollados durante el último año y, entre objetos, materiales, investigaciones y escenarios especulativos, aparecen distintas formas de entender qué puede hacer el diseño frente a lo que ya tenemos.

Una de las líneas que más se repite es la transformación de residuos. Existir implica transformarse, de Mariajose Gayou, Luisa Campos y Muntanya Lab, trabaja con micelio; Raíces, de Laelia Biodiseño y Judith CovaSau, transforma residuos vegetales urbanos en accesorios tecnológicos; Rogue Dermis No. 02, de Bertín López / Studio Hole, crea una armadura biodegradable a partir de rambután; Si la vida te da limones, de Elena Amato – Fabteria, convierte cáscaras de limón en nuevos materiales; Tlalli, de Everth Sanchez Caldera, propone una silla reparable con fibras vegetales; y Yolcatl, de CUEMÁI ESTUDIO, transforma residuos de la producción de tequila en un textil llevado a una luminaria.

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Pero Novedades también se permite imaginar escenarios bastante más extraños. A_D_V, de Baruch Carrillo, convierte tres anillos de plata en una posible herramienta para confundir sistemas de visión artificial y recuperar algo de control sobre cómo los algoritmos leen nuestra imagen y E-Kait, de Lenin Hernández Fracisco, imagina un cometa solar de 4.5 metros capaz de producir energía para pequeñas necesidades dentro de festivales.

Futuro(s) Lenguaje(s) Mx, de Miopía de Futuros Studio, se va hasta 2050 para imaginar qué podría pasar con nuestra manera de comunicarnos frente a la migración, la digitalización, el desplazamiento y la crisis climática.

Este último tiene algo de parodia en lo inevitable, justamente exagera posibilidades que hoy parecen lejanas, pero no lo suficiente como para descartarlas completamente, y sus soluciones hablan tanto del ingenio como de la estupidez humana. Es preocupante y gracioso que podamos llegar a considerar algunas de esas posibilidades, pero prefiero esa osadía a la eficiencia insípida que muchas veces propone la IA. 

Fotografías por Mora Fresard Albanese | Servicio social Mi Valedor

Desde otro lugar aparece Hogar, de Marcos Escamilla-Guerrero | MEAL (Making Experimental Architecture Lab), un sistema de 250 viviendas modulares en Mexicali pensado para personas migrantes, deportadas y refugiadas, que transforma un estacionamiento subutilizado en un barrio con viviendas capaces de modificarse y crecer, generación fotovoltaica y captación de lluvia.

Es uno de los proyectos que más dialoga con Mi Valedor y con una conversación que intentamos instalar constantemente: tener un techo es fundamental, tanto para una persona migrante como para quien lleva años viviendo en la calle, pero conseguirlo no puede ser nuestra única disyuntiva. Después del techo aparece otra pregunta igual de importante, ¿qué otras condiciones hacen falta para construir realmente un hogar, tener autonomía y sentir pertenencia? 

Y transformar tampoco necesariamente significa desprenderse de lo anterior. Por eso me encanta el proyecto Silla del mandado, de Studio Multiply, que convierte la reconocible tela plástica de las bolsas de mercado en una silla sin perder la memoria que carga ese material, Diseñar para transformar el mundo no debería significar reemplazarlo todo; también puede ser entender la cultura que ya lo construyó, conservarla y encontrar nuevas formas de expandirla. 

Entre tantos proyectos hubo uno al que seguí volviendo en mi cabeza después de salir.

Sostener el tiempo, de Daniela Corzo García, una instalación que cruza elementos textiles, visuales y sonoros para buscar momentos de quietud frente a la velocidad, los estímulos y la productividad con los que convivimos. Qué necesario sería, en algunos momentos, poder sostener el tiempo, agarrarlo, frenarlo y retenerlo un poco más. Aunque la idea parezca fascinante, enseguida aparece la pregunta que arruina la fantasía.

Si realmente pudiéramos hacerlo, ¿en qué momento decidiríamos dejar de retenerlo?

Imposible.

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FUTUROS PÁNICOS

Y justo después de pensar en cómo detenerlo, el recorrido se empieza a preguntar qué hacemos con lo que viene.

Futuros Pánicos, exposición curada por Karla Paniagua y Jorge Camacho, toma nuestros miedos como material para pensar el futuro y los lleva desde aquello que sentimos cerca como la violencia, la enfermedad, el envejecimiento o la muerte, hasta temores más lejanos vinculados con la tecnología, los desastres sociales y naturales o la pérdida de tradiciones. La exposición los separa entre Pánicos Próximos y Pánicos Remotos.

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Yo vivo desde el pánico. No es óptimo, pero es sincero, y es por eso que esta parte del recorrido me resultó tan cercana.

Las problemáticas están a flor de piel; alcanza con despegar la vista de lo propio durante unos segundos para encontrarlas y, cuando una intenta empatizar o buscar respuestas, es difícil no caer en cierto pánico. Son preguntas enormes que al mismo tiempo se volvieron cotidianas. Qué va a pasar con el clima, con el trabajo, con la tecnología, con las ciudades o con nuestros propios cuerpos. Que todo eso se sienta tan cercano me hace tragar saliva.

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Lo que interesa de Futuros Pánicos es justamente que no intenta sacarnos ese miedo.

Las exposiciones que buscan entregar respuestas cerradas terminan dejando perspectivas afuera, sobre todo frente a problemas donde las respuestas son totalmente personales. Resultan mucho más interesantes aquellas que construyen preguntas y nos obligan a quedarnos frente a algo que quizás preferiríamos evitar. El diseño ahí no necesariamente tranquiliza ni resuelve, sino que visibiliza, y cuando algo finalmente está enfrente nuestro, quizás sea más probable que intentemos cambiarlo.

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PANORAMA ABIERTO

¿Qué está pasando hoy en el diseño en México? Esa es la pregunta que atraviesa Panorama Abierto.

De ahí surgen seis formas de recorrerlo: Cultura y Sociedad, Medio Ambiente y Regeneración, Cuidados, Lo que Habitamos, Imaginación de Futuros y Forma y Función.

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Entre los proyectos, Encuadre, de Ximena Monroy, propone una estructura adaptable al mobiliario urbano para sacar el arte del museo y llevarlo a la calle, partiendo de que acceder al arte no debería ser un privilegio e INOX, de Isabella Miranda / CACAO, toca un tema que me parece fundamental, el volver a hacer objetos que duren, con una línea de mobiliario de acero inoxidable pensada para resistir el clima y el uso constante.

También el proyecto, Misma Agua, de Iván Morales / Nacionalista Estudio, reinterpreta el guaje para que cuatro personas puedan beber al mismo tiempo de un mismo recipiente, bajo la idea de que todos estamos hechos de la misma agua. 

Fotografías por Mora Fresard Albanese | Servicio social Mi Valedor

Desde la cultura cotidiana, Rótulo Fijo, de Bruno Dávila Reyes, recupera la estética de los puestos metálicos de comida callejera y los rótulos pintados a mano frente a una ciudad cada vez más homogénea visualmente. Algo que, indudablemente, tendría en mi casa. 

Después, pasamos un rato por el proyecto de Lesly Gutiérrez, RefugiAlas, un refugio modular para abejas solitarias pensado para espacios reducidos de la Ciudad de México, que integra plantas nativas y sistemas para captar y filtrar agua de lluvia.

Fotografías por Mora Fresard Albanese | Servicio social Mi Valedor

También hubo proyectos que generaron cierta disgusto sin que fuera tan fácil identificar el por qué. Al entender mejor de qué se trataba, esa sensación empezó a cobrar sentido. Si desaparezco, usen esta foto, de Manuel Mendoza, toca una fibra muy sensible en un contexto y una geografía muy puntuales, proponiendo una plataforma para registrar rasgos y señas particulares, para generar un archivo de identidad preventivo frente a la crisis forense.

El proyecto parte de lo que define como realismo traumático, un concepto que nunca había escuchado y que me parece muy acertado. No imagina un futuro completamente ajeno, sino que nos enfrenta con la posibilidad de nuestra propia ausencia a partir de una problemática que ya existe. Es difícil no sentir algo cuando una pieza de diseño te obliga a pensar qué información necesitarían los demás para encontrarte si un día desaparecieras. A veces, la vida misma parece un ejercicio de constante realismo traumático.

LABORATORIO ACADÉMICO

El Laboratorio Académico, coordinado por Jimena Zárate, reúne a universidades y escuelas en el Paseo de las Jacarandas para presentar ejercicios de investigación y experimentación alrededor de futuros posibles. 

Aparecen proyectos como Compostario Bio Bin, de Paula Vázquez Ávila, incorpora residuos de la industria alfarera de Puebla en un compostador doméstico; BIMORE, de la Universidad de Guadalajara, crea biomateriales para envases a partir de residuos; DS.03, de la UDEM, propone un destilador solar para tratar agua; y SYNHA, de la Universidad Anáhuac Querétaro, traduce contenidos visuales a relieves táctiles para hacer las exhibiciones más accesibles y Ensamblajes Migrantes, de Cornell University, que explora qué puede hacer la arquitectura frente a la migración más allá de un refugio temporal.

Fotografías por Mora Fresard Albanese | Servicio social Mi Valedor

Son proyectos muy distintos, pero todos terminan empujando hacia una pregunta parecida, ¿para quién estamos diseñando?

Cuando una exposición depende enteramente de mirar, ¿qué pasa con quien no puede verla? Cuando se construye un refugio, ¿qué pasa después? Cuando se diseña para una comunidad migrante, ¿hasta dónde puede realmente llegar la arquitectura? Diseñar, desde mi perspectiva, es reconocer hasta dónde podemos empujar los límites de lo que estamos diseñando.

Fotografías por Mora Fresard Albanese | Servicio social Mi Valedor

El Abierto de Diseño CDMX 2026 pasa de objetos que intentan responder problemas muy concretos a ficciones que imaginan problemas que todavía no existen, y me parece importante que ambas cosas convivan. Pensar el futuro solamente desde el optimismo sería bastante ingenuo, pero hacerlo únicamente desde el miedo también puede dejarnos inmóviles.

Fotografías por Mora Fresard Albanese | Servicio social Mi Valedor

Desde Mi Valedor, nos interesan especialmente estos espacios donde el diseño aparece como una posibilidad de transformación, no porque cada objeto tenga que solucionar un problema social enorme, sino porque diseñar nunca es completamente neutral, puede facilitar o dificultar, incluir o excluir, cuidar o ignorar.

El diseño puede ser estético, bello o raro; puede hacer que uno se quede mirando algo simplemente porque sí. Pero también puede preguntarse quién no estaba ni siquiera cerca de poder mirarlo.

Fotografías por Mora Fresard Albanese | Servicio social Mi Valedor

La décima edición del Abierto de Diseño CDMX continúa hasta el 4 de octubre de 2026, con actividades en el Cenart y otros espacios de la ciudad. El 29 de septiembre, el MUAC recibe un programa público atravesado por cinco acciones (imaginar, cuestionar, cuidar, hacer y aprender); el 1 de octubre, el Cenart será sede de What Design Can Do México GNP 2026; y el 3 de octubre, La Esmeralda recibe Aquí donde todavía no estamos, de Mi Valedor.

Diez días no alcanzan para responder qué futuro queremos, pero sí pueden ser suficientes para instalar una semilla y hacer que nos preguntemos para quién estamos diseñando ese futuro.

Mora Fresard Albanese

Mora Fresard Albanese

Estudiante de Comunicación y Publicidad en la Universidad Iberoamericana | Apasionada por la fotografía, el diseño gráfico y el pensamiento creativo.

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