

El lenguaje, como organismo vivo, refleja la evolución, inconformidad o incluso decadencia de un pueblo o sociedad en un periodo específico. En el siglo veinte, a fines de los sesentas, estalla un fenómeno en México conocido como la “onda”. No es una doctrina o un manifiesto, pero sí un intento de separación de lo que hasta entonces constituían los valores establecidos.
En Estados Unidos e Inglaterra se origina lo que conocemos como “contracultura” que no es más que el cuestionamiento, y sobre todo el rechazo a la cultura oficial, por lo que hay de excluyente en ella, de modo que se recurre a la cultura popular, al budismo, las drogas, la música electrónica, la antipsiquiatría, la bisexualidad, como respuesta, en general en la juventud y en particular en sus sectores de las clases medias. Si en Estados Unidos el movimiento hippy enarbolan los antivalores, en México se responde a ese eco y aparecen los jipitecas, quienes son realmente los defensores de la llamada onda; no se concreta en un cambio pero sí se verbaliza: ¿qué onda?, es lo que nos heredaron de ese movimiento “alivianado” a fines de los sesentas en México.


El movimiento pereció prácticamente después de Avándaro, un festival (a semejanza de Woodstock) donde se convocó a una juventud en búsqueda de una identidad (a través de la unidad: vía psicodélica; expresión musical: el Rock; y convivencia comunal) que los desvinculara de los valores fijados por las instituciones: Revolución Mexicana, Presidencialismo, Iglesia… Al término del evento, cuya concurrencia mayoritaria fueron los hijos de familias de clase media o pudiente. Un ejemplo, la llamada “encuerada de Avándaro” una jóven de dieciseis años de clase acomodada, Alma Rosa Gómez López de Monterrey. He aquí un extracto de la entrevista en la redacción de la revista Piedra rodante.
El movimiento Jipiteca, así como el festival de Avándaro, no trascendió. En realidad este ciclo se cierra con esto último; incluso en la literatura llamada de la Onda fueron pocos sus representantes, como José Agustín en su novela De Perfil. El aporte más significativo radica en la distinción del lenguaje empleado entre la juventud y los adultos, de modo que si alguna vez te preguntas de dónde proviene la frase ¿qué onda? Habría que remitirnos a nuestros Hippies nacionales, los Jipitecas.

[1] Esta entrevista aparece íntegra en la reseña que hace de Avándaro Carlos Mosiváis en su libro “Amor perdido”, pp. 253-255, Ediciones Era, 1986, Lecturas mexicanas, México, D.F.
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Por cuarto año consecutivo, Mi Valedor celebra el cierre de un año más de actividades, con el ya tradicional Bazar Cultural Navideño, en la Fundación Elena Poniatowska Amor.
El 22 y 23 de noviembre de 2025 se llevó a cabo “BEF” seis, una nueva edición del Bazar Espacio Fotográfico, un encuentro que se ha consolidado como uno de los puntos de reunión más atractivos para quienes aman la fotografía, la imagen impresa y los proyectos visuales contemporáneos.
En su primera edición, Indómita conquistó el sur de la Ciudad de México con una agenda vibrante de actividades, una feria de arte y múltiples espacios de expresión creativa. El encuentro tuvo lugar en el Museo de Historia de Tlalpan, donde se reunieron artistas, públicos y diversos proyectos artísticos que impulsaron el diálogo cultural y la creación colectiva.
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