
Uno de nuestros talleres más inesperados y mágicos de septiembre se llamó Cultivo de hongos en zonas urbanas y giró en torno al tema de la soberanía alimenticia. En esta única sesión, Carlos Briones Pérez, etnomicólogo dedicado al cultivo de hongos con importancia cultural, inició con una breve charla sobre la historia de los hongos en la época prehispánica y en las primeras pinturas rupestres, y después se pasó a la parte práctica en la que los valedores pudieron crear las condiciones adecuadas para el cultivo de hongos. El taller tenía el objetivo de divulgar y capacitar a los valedores en el cultivo de hongos comestibles y medicinales a partir de desechos orgánicos de fácil acceso como lo son el cartón, las colillas de cigarro y el periódico.
Un beneficio adicional de este taller es que los valedores que estén interesados y encuentren un espacio donde llevar a cabo esta práctica lo puede hacer de manera autónoma, pues tiene un enfoque de “haz lo que puedas con lo que tengas”.

Fue una experiencia inédita el poder compartir con los valedores, personas auténticas y muy divertidas, un poco sobre el maravilloso mundo de los hongos y el arte de su cultivo.
Esta actividad forma parte de una labor social que, como biólogo, y en colaboración con otros colegas en distintas facetas de mi carrera, promovemos en diversos escenarios y entre sectores sociales específicos (generalmente los menos informados sobre el tema), para informarles, sensibilizarles y concientizarles sobre la importancia ambiental, cultural, y el potencial biotecnológico de los hongos para resolver problemas de actual interés global.
La idea es inspirar a las personas, para que puedan involucrarse más activamente en el cuidado de los hábitats de los hongos y la valoración de su cultura tradicional; así como brindarles las herramientas (transferencia biotecnológica) para que, si así lo desean, sean capaces de emprender algún proyecto de ciencia aplicada con los hongos, que pueda tener alguna repercusión socioambiental positiva en sus comunidades. Y es aquí donde vislumbro al cultivo de hongos como una oportunidad.
“Si fuera botánico, lo haría a través de la promoción de los huertos, si entomólogo, seguramente inspirado en la apicultura. Se trata de retribuir desde nuestro campo de estudio, al mundo”.






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