Frente al ir y venir constante de la ciudad, el Barrio Alameda resiste desde lo cotidiano. Lo que alguna vez fue un edificio de consultorios y oficinas, hoy se reinventa como un espacio donde lo independiente se encuentra en Mercadito de diseño reuniendo proyectos gráficos, artísticos y autogestivos, que construyen pequeños encuentros que mantienen viva la creatividad y la comunidad en el corazón del centro.
El Circo volador ubicado en la Venustiano Carranza, por fuera tiene ese look medio rudo/urbano, con murales, grafiti y una vibra muy de foro alternativo. Es justo ese contraste lo que lo hace tan especial: por fuera parece crudo, pero dentro, resguarda múltiples encuentros y experiencias asociadas con el arte y la comunidad.
El ya conocido Mercadito mágico llegó con otra edición donde se reunió la vibra más brujil y artística de toda la CDMX.
En el marco del Día Internacional de la Mujer, el pasado 7 de marzo se llevó a cabo en Laguna el encuentro Sostener(nos) en la lucha, un espacio pensado para reunir a mujeres y colectivas en torno a la reflexión, la creación y el diálogo.
El Bazar de arte reunió a diversas colectivas de artes plásticas, diseño sustentable y proyectos de economía solidaria. La presencia de Mi Valedor permitió difundir el talento artístico de sus integrantes y fortalecer el vínculo entre la comunidad creativa y los procesos de inclusión social.
El pasado 3 de marzo, Mi Valedor asistió a la Comisión de Derechos Humanos de la CDMX, y formó parte de un espacio de diálogo titulado Reflexiones sobre derechos humanos ante el escenario del mundial. Durante estas charlas se analizó el impacto que los megaproyectos y eventos masivos tienen sobre las poblaciones más vulnerables de la Ciudad de México.
En el corazón de la ciudad, el Mezcalfest se consolida como un punto de encuentro donde tradición, territorio y comunidad dialogan alrededor del maguey. El Mezcalfest reafirma que el mezcal no solo se bebe: se escucha, se aprende y se define.
Libre Liebre Bazar y el pabellón Printfesst realizaron una colaboración para reunir proyectos y marcas mexicanas durante el último fin de semana de febrero.
En el mes de febrero lxs valedorxs crearon y moldearon con plastilina en el taller impartido por Ania Zirate.
La tiendita del arte, ubicada en Eje Central, se convirtió en la miscelánea favorita que reúne arte, diseño y más, espacio donde se presentaron piezas en miniatura creadas por las y los valedores hechas con harta pasión y esmero.
El pasado sábado 21 de febrero, en el establecimiento The Big Wings & Burgers, ubicado en Santa María la Ribera 20, fue la sede de la feria Discozine. En este encuentro, Mi Valedor asistió para representar al proyecto y compartir la revista con el público interesado en la cultura independiente. El evento destacó por ser una plataforma de visibilidad donde el arte fue el motor principal para conectar con la comunidad.
El pasado 14 y 15 de febrero, el proyecto Mi Valedor participó en el Bazar Espacio Fotográfico, un evento que celebró el Aniversario OI. Esta actividad permitió que un valedor compartiera con el público los resultados visuales de los talleres fotográfico, llevando el talento de la calle a un espacio dedicado por completo a la imagen y la fotografía.
El pasado fin de semana del 13 al 15 de febrero, se llevó a cabo el Cartoon Sadness, un evento con motivo de San Valentín que reunió lo mejor de la ilustración y el diseño local. La cita tuvo lugar en Casa UC y Mi Valedor estuvo presente como invitado para compartir el trabajo artístico que surge de sus talleres, integrándose a una comunidad vibrante de creadorxs y asistentes.
Lxs valedorxs viajaron a los 60s y realizaron una visita al Memorial del 68 para reflexionar sobre los movimientos sociales en México y la manera en que la memoria histórica sigue dialogando con las luchas actuales.
El pasado 2 de febrero se realizó el Taller de textiles en el que se transformaron retazos de tela en herramientas de expresión personal y conciencia ambiental para la comunidad de Mi Valedor. A través de la costura a mano, se logró profundizar en experiencias personales, convirtiendo prendas olvidadas en piezas únicas que reflejan la identidad de cada valedor y valedora.