
Mi Valedor, El otro lado de la calle y Los Laboratorios de Paz del Centro Cultural Universitario Tlatelolco presentan una nueva edición de Sin Techo con Derechos. Espacio pensado para poner en diálogo distintas perspectivas sobre la situación de calle.
Antes de hablar de su primera edición, es importante entender de dónde nace este encuentro.
Sin Techo con Derechos surge en el marco de la conmemoración del 19 de agosto, Día Internacional de las Luchas de las Personas en Situación de Calle, una fecha que mantiene viva la memoria de la Masacre de Sé, ocurrida en São Paulo, Brasil, en agosto de 2004. Durante varios días, personas que dormían en las calles de la zona de Praça da Sé fueron atacadas mientras descansaban; siete murieron y otras resultaron gravemente heridas. Con los años, esta fecha se convirtió en un día de memoria, denuncia y lucha por los derechos de quienes habitan las calles.
Este año, la conmemoración volverá a estar presente en el espacio público. El Lunes 17 de Agosto se realizará nuevamente la marcha, que partirá desde el Metro Doctores y llegará al Jardín de Santiago Tlatelolco, siguiendo el mismo recorrido de la primera movilización realizada en 2025.

Fotografías por Eduardo León | Coordinador de comunicación
Foro 2025
La primera edición de Sin Techo con Derechos, realizada en 2025, nació con la intención de abrir una conversación que todavía cuesta sostener en la agenda actual. A lo largo de tres días se reflexionó sobre el derecho a la salud física y mental, la vivienda, la cultura, la identidad, la ciudadanía y el derecho a vivir una vida libre de violencia. Resulta llamativo que todavía sea necesario reivindicar algo tan básico como esto último. La violencia atraviesa la vida de todas las personas en distintas formas. Aunque para quienes viven en situación de calle, suele convertirse en una experiencia cotidiana que se expresa en la discriminación, la criminalización, la exclusión institucional y la constante vulneración de sus derechos.
El foro también abordó los obstáculos estructurales para acceder a estos derechos, la criminalización del consumo de sustancias y el papel del arte como una herramienta capaz de visibilizar, cuestionar y dignificar otras formas de habitar la ciudad.

Fotografías por Eduardo León | Coordinador de comunicación
Esta primera edición marcó un precedente al convertirse en el primer foro en México dedicado a abordar de manera integral las luchas y los derechos de las personas en situación de calle, acompañado por la primera marcha en el país en el marco de esta conmemoración. La intención es que el encuentro pueda repetirse año tras año hasta consolidarse como parte de la agenda de actividades sociales de la Ciudad de México. Porque sostener estos espacios también significa conseguir que una realidad históricamente relegada tenga un lugar permanente en la conversación pública.
Estas conversaciones responden a problemáticas que están presentes los 365 días del año, aunque pocas veces reciben la atención que merecen. Sin Techo con Derechos busca precisamente dedicar el tiempo que esta realidad exige. Los cambios profundos no ocurren en tres días, pero sí pueden empezar cuando dejamos de mirar la situación de calle como una realidad ajena y entendemos que detrás de cada historia hay una persona cuyos derechos deberían ser tan innegociables como los de cualquier otra.

Fotografías por Eduardo León | Coordinador de comunicación
Problemáticas alrededor de la situación de calle
Un año después, la realidad sigue planteando desafíos urgentes. De acuerdo con el Censo de Personas en Situación de Calle 2025 realizado por la Secretaría de Bienestar e Igualdad Social (Sebien), en la Ciudad de México se identificaron 2,878 personas viviendo en situación de calle, un incremento superior al 150% respecto al censo anterior. Más del 60% de esta población se concentra en las alcaldías Cuauhtémoc, Venustiano Carranza e Iztacalco, y seis de cada diez personas en situación de calle carecen de un documento oficial de identidad, una condición que limita el acceso a servicios de salud, programas sociales, oportunidades laborales e incluso a otros derechos básicos.
Sin embargo, la ausencia de una vivienda es apenas una parte del problema. Vivir en la calle también implica enfrentar barreras constantes para acceder a la atención médica, sufrir discriminación por la apariencia física y convivir con formas de violencia que muchas veces permanecen invisibles. Según el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (COPRED), el 81.4 % de la población considera que las personas en situación de calle son víctimas de discriminación, mientras que distintos estudios indican que ocho de cada diez han sufrido agresiones o rechazo, principalmente por parte de autoridades y de la propia sociedad.

Fotografías por Eduardo León | Coordinador de comunicación
Esa violencia también se manifiesta en el lenguaje. Después de todo, el lenguaje nunca es neutral. La manera en que nombramos una realidad también influye en la forma en que decidimos responder a ella.
La periodista Sandra Rojas, en su nota “En CDMX, poblaciones callejeras crecen 20.6 % en cinco años”, habla del concepto de “limpieza social” para referirse a los operativos policiales que desplazan del espacio público a las personas en situación de calle y que, en el proceso, muchas veces pierden las pocas pertenencias que tienen, como documentos de identidad, medicamentos, cobijas o ropa.
Hablar de “limpiar” una ciudad implica asumir que existen personas cuya presencia ensucia o estorba, una idea que alimenta la deshumanización y refuerza prejuicios que terminan “justificando” la exclusión. Cuando una persona deja de ser vista como un sujeto de derechos y comienza a percibirse como un obstáculo para la imagen de una ciudad, el problema deja de ser únicamente la falta de una vivienda y pasa a ser la forma en que una sociedad decide mirar, o dejar de mirar, a quienes viven esa realidad.
Las personas en situación de calle no son intrusas en la ciudad. Forman parte de ella; la habitan, la viven y, como cualquier otra persona, construyen en ella su vida, sus vínculos y sus sueños.

Fotografías por Eduardo León | Coordinador de comunicación
Foro 2026
No es casualidad, entonces, que Sin Techo con Derechos 2026 coloque en el centro el concepto de interseccionalidad.
Esta edición propone mirar cómo distintas formas de desigualdad se mezclan con la vida en calle. Las conversaciones recorrerán temas como la discapacidad, la diversidad sexual y de género, la maternidad, el acceso al trabajo, las experiencias de quienes atravesaron el sistema penitenciario, el derecho a la cultura, las estrategias de reducción de riesgos o daños y las disputas por el espacio colectivo.

Cada uno de estos temas permite comprender que la vida en calle nunca responde a una única causa, sino al cruce de múltiples desigualdades. Una forma de discriminación suele arrastrar a otra y, con el tiempo, esas barreras se vuelven tan grandes que parecen imposibles de atravesar.
Como una bola de nieve que gana tamaño mientras avanza, las desigualdades terminan reforzándose entre sí hasta limitar el acceso a derechos, oportunidades y redes de apoyo. Por eso, entender la situación de calle implica mirar mucho más que la ausencia de un techo.
Consulta la programación completa de Sin Techo con Derechos aquí
Estudiante de Comunicación con especialización en Publicidad en la Universidad Iberoamericana. Apasionada por la fotografía, el diseño gráfico y el pensamiento creativo.
Los pasados 1 y 2 de agosto, Mi Valedor volvió a formar parte del Bazar Libre Liebre, un encuentro que reúne a artistas de la Ciudad de México. En esta edición, dedicada al Print Fest, el público disfrutó de un fin de semana lleno de serigrafía, ilustración y diseño, en un espacio vibrante, repleto de colores y sonrisas, que celebra la originalidad, la creatividad y el talento local.
Mi Valedor, El otro lado de la calle y Los Laboratorios de Paz del Centro Cultural Universitario Tlatelolco presentan una nueva edición de Sin Techo con Derechos. Espacio pensado para poner en diálogo distintas perspectivas sobre la situación de calle.