No soy un simple expediente: Injusticias dentro de los reclusorios femeniles. Fotografía de Hanna Quevedo
Fotografía de Hanna Quevedo

No soy un simple expediente: Injusticias dentro de los reclusorios femeniles

10/12/2020
Por Montse Reyes Orraca

Son infinitamente diversos los motivos que pueden llevar a una persona a la cárcel. Pero culpable o no, como sociedad debemos trabajar para proteger sus derechos, su dignidad y acompañar su deseo de cambio, de reinserción, de otra oportunidad.

En México, cuatro de cada diez centros de reclusión tienen un problema de sobrepoblación. En los reclusorios femeniles, el 30% de las mujeres no cuentan con acceso a agua potable y el 92% no recibe artículos de limpieza por parte de las autoridades. Y ahora, debido a la pandemia, se han detenido tanto las notificaciones como los procesos. Lo cierto es que, culpables o no, estas mujeres están pagando un precio demasiado alto y, a pesar de las nuevas leyes, su libertad se ve cada vez más lejana. En medio de esta situación, Viridiana Molina ha creado el proyecto “Artículo 20 Mujeres Libres”, con el cual busca ser la voz de aquellas que siguen atrapadas en las cárceles sin derecho a la justicia.

A pesar de que en abril de 2020 el Senado de la República aprobó la Ley de Amnistía con el fin de reducir la sobrepoblación en las cárceles y prevenir los contagios por Covid-19, a los pocos días se cerraron los juzgados y se frenaron todos los procesos, dejando las cárceles igual o peor que antes. “Las mujeres le tienen más miedo a no saber de sus casos que a la pandemia”, nos cuenta Viridiana. Dentro, las mujeres no solo se ven privadas de su libertad, sino también de la información; si no logran ponerse en contacto con un abogado o con su familia, pueden pasar semanas y meses en la penumbra, sin saber nada.

Viridiana, junto con Adriana Alanís y Margarita Gutiérrez de la Red de Mujeres Unidas por la Libertad, están buscando que las autoridades retomen la revisión de los expedientes para quienes sean candidatas a la Ley de Amnistía, de manera que puedan salir en libertad y hacer ejercer sus derechos. Pero hay otro desafío al que se enfrentan las mujeres que han dejado atrás los centros penitenciarios: la reinserción social.

“Muchas de las personas antes de que entrara lo del Covid ya estaban desempleadas; ahora que salgan las personas, ¿a qué se enfrentan? Pues a más crisis. Entonces, si no hay un sistema que vaya a apoyar eso en el tema de reinserción pues estamos perdidas”, dice Viridiana, quien también habla de la necesidad de un sistema de reinserción a nivel federal, que sea eficiente y que dé la oportunidad a hombres y mujeres de reintegrarse, no solo a sus familias, sino a la sociedad y a un trabajo digno.

No obstante, hay grandes retos para lograr esta reinserción, no solo por la falta de empleo a nivel nacional, sino por el estigma social: “No toda la gente que está en prisión cometió un delito. Creo que a veces el delito es no saber decir que no o estar en el momento equivocado […] Muchas no cometieron el delito, sin embargo, lo están pagando”, comenta Viridiana. Margarita Gutiérrez, quien apoya desde la Red de Mujeres, añade: “Por el simple hecho de haber estado en un centro de reclusión, ya no hay confianza, ya no te pueden dar cualquier trabajo. No ven la preparación que tú tienes. Pero somos personas, somos seres humanos”.

Ana Pecova, de Equis: Justicia para las Mujeres, también señala: “Nos faltan instituciones que acompañen a las personas saliendo de prisión […]. Hasta ahora la reinserción ha sido entregarte un folleto y luego un gran vacío de falta de poder acceder, incluso a los documentos personales, que te son necesarios para abrir una cuenta en el banco, poder firmar un contrato de trabajo, rentar un lugar…”. En pocas palabras: una vez que recibes tu libertad, se cierran las puertas del mundo ante tu cara. No puedes encontrar trabajo, rentar una casa, poner un negocio…; hay tantos clichés y estereotipos que la misma sociedad va relegando a quienes han salido de la cárcel, dejándolos al margen, sin importarles quiénes son ahora.

Es por ello que la Red de Mujeres Unidas por la Libertad y Artículo 20 están luchando por lograr un cambio. Y buscan algo más que la creación de un centro de reinserción. Lo que estas mujeres desean es que las personas que obtienen de nuevo su libertad tengan derecho a apoyos económicos, laborales, educativos y de acompañamiento para que puedan reintegrarse a sus familias, que puedan retomar sus vidas y no ser excluidas de la sociedad. Lo que quieren es una segunda oportunidad, volver a formar parte de la comunidad. “No solo soy un simple expediente. Soy madre. Soy hija. Soy un ser humano”, concluye Viridiana.

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Montse Reyes Orraca

Licenciada en Literatura Latinoamericana, editora y traductora, en sus tiempos libres le gusta leer, escribir y hablar de libros en las redes sociales como “Montse Los Mil Libros”. Ha publicado cuentos, reseñas y artículos en periódicos y revistas, además de hablar de literatura juvenil en coloquios y programas de radio y televisión.

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