Protocolo de atención a personas en situación de calle: Retos y mejoras para la política pública

Protocolo de atención a personas en situación de calle: Retos y mejoras para la política pública

14/04/2022
Por Victoria Villalobos

La política pública de la Ciudad de México ha evolucionado en su forma de comprender y atender a las personas que se encuentran en situación de calle, planteando leyes, institutos y programas destinados a la resolución de esta problemática desde hace poco más de veinte años. 

El Protocolo Interinstitucional de Atención Integral a Personas que Viven en Situación de Calle en la Ciudad de México representa el documento más actualizado con el que contamos a nivel nacional para efectos del análisis de este fenómeno. Sin embargo, las últimas modificaciones al mismo han generado cierta preocupación entre las organizaciones de la sociedad civil que así mismo atienden a las poblaciones sin vivienda. 

Historia del protocolo 

El 2001 marcó el primer año de implementación del entonces llamado “Programa de Atención Social Emergente y Protección a la Comunidad”, planteado por el recién creado Insituto de Asistencia e Integración social (IASIS). En  2010, este programa fue sustituído en nombre por “Programa de Atención Preventiva y Emergente a Personas Afectadas por Contingencia o en Vulnerabilidad Social”, el cual amplio sus objetivos para atender a personas integrantes de poblaciones callejeras, así como a grupos vulnerados por siniestros o desastres. 

No fue sino hasta el 2015 que se comenzaron a trazar herramientas para promover la reintegración social de una manera más holística, es decir, con un enfoque tripartita basado en la prevención, la intervención y la integración social. Más adelante, al volver a cambiar su nombre de “Programa Atención Social Emergente” a “Poblaciones en Situación de Calle”, el programa se orientó a la visibilización de este grupo, además de l inicio de varias campañas de concientización dirigidas a la población en general.

En el 2017 se establece el Programa de Atención Integral a Personas Integrantes de las Poblaciones Callejeras (PAIPIPC) el cual se encuentra vigente en la actualidad. 

Viéndolo de esta forma, podría aseverarse que la preocupación gubernamental por esta clase de denominaciones, protocolos, programas e instituciones, es reciente y pertenece a una administración de alternancia política. Ello, sin embargo, expresa que aún queda un largo camino que recorrer en materia de políticas más completas, apoyadas a su vez de datos rigurosos y estudios confiables. 

En la Ciudad de México se han realizado distintos ejercicios de conteo desde el 2008, recabando información sobre cantidad de personas en tanto su composición por familias, grupo etario, sexo, origen ético y personas con discapacidad; sus puntos de socialización; actividades de empleo y supervivencia; tiempo de estancia en calle y uso de sustancias psicoactivas. Sin embargo, dichos ejercicios se han realizado con metodologías distintas, lo cual imposibilita la trazabilidad de los datos obtenidos. (Protocolo CDMX, 2020).

Así pues, actualmente no se cuenta con un dato oficial que permita conocer el tamaño real de la población que vive en situación de calle.

Foro de consulta 

Mi Valedor tuvo la oportunidad de participar, en conjunto con otras asociaciones hermanas, en el Foro de Consulta con sociedad civil para el “Fortalecimiento del Protocolo Interinstitucional de Atención Integral a Personas que Viven en Situación de Calle en la Ciudad de México”, creado con la intención de generar diálogo con aquellas organizaciones de la sociedad civil enfocada en temas relacionados.  

Aquí surgió una revisión de las últimas modificaciones que se le han hecho al protocolo. Mientras que se ha mantenido una buena caracterización del problema, en tanto que es multifactorial y cuenta con muchas fases, incluye algunas modificaciones que no resultan ser tan benéficas.  

Por ejemplo, parece ser que ya no se contempla la atención a personas que están en riesgo de calle, lo cual aminora la incidencia de la prevención. Además de ello, la protección de la infancia ya no aparece con tanto énfasis como anteriormente lo hacía, lo cual vulnera aún más a los grupos más desprotegidos dentro de los grupos en situación de calle. Por último, se ha restado importancia a la participación de la sociedad civil en la elaboración de herramientas para la atención de esta población. 

Cuestiones por revisar 

  1. Más y mejores datos 

Volviendo a los problemas de conteo, es importante recalcar que las poblaciones en situación de calle son grupos con una diversidad enorme e intersectados por varios contextos, demográficos y circunstancias tanto. No obstante, como país no contamos con métodos diferenciados a la luz de estas especificaciones, por lo que las herramientas que usamos para generar datos no puede resultar en cifras definidas, y esto, a su vez, no permite que la política se adapte a la realidad. 

Debe corregirse la metodología de conteo, pues la actual arroja datos muy inferiores a los que observan las organizaciones de la sociedad civil (se hace un conteo una noche en puntos de calle preestablecidos, lo cual resulta deficiente, pues se trata de una población que está en constante movimiento, que frecuentemente se oculta, etc.)

2. Creación de mejores estrategias de atención

Por otro lado, en cuanto a las estrategias de atención establecidas por el protocolo, se piensa que éste podría verse enriquecido por las estrategisas de atención a poblaciones callejeras que aplica la sociedad civil, de las cuales existen documentos por escrito. Asimismo, las buenas prácticas en Latinomaérica también deberían servir de base para la acción en México, particularmente aquella de “renta tutelada”, la cual ha generado buenos resultados. 

3. Creación de programas 

Es necesario que se generen programas específicos de salud y educación para personas en situación de calle, dado que no existen. No existen tampoco una multiplicidad de atenciones destinadas a proveer accesos de higiene básicos sobre la vía pública, lo cual en la contingencia provocada por Covid-19 ha demostrado ser aún más indispensable, pero es sobre todo importante para garantizar la salubridad digna de quienes no cuentan con otras formas de limpieza. 

En ese mismo seentido, debría haber más y mejores albergues para personas en situación de calle en la ciudad, incluso pensando en que cada delegación debería contar con al menos un centro de atención. Además, es menester mejorar las condiciones de los centros actuales. Todos han escuchado a los beneficiarios quejarse de que hay pulgas, piojos, liendres y condiciones insalubres.

4.  Evaluación al protocolo 

Actualmente, el protocolo no prevé un mecanismo de evaluación externa a la autoridad que lo aplica, lo cual es importante para generar métricas objetivas que puedan medir su éxito y tener un buen monitoreo de sus métodos y herramientas de atención.

Considerando que la Constitución Política de la Ciudad de México en su artículo 9 inciso D establece que toda persona tiene derecho al más alto nivel posible de salud física y mental, todas las recomendaciones anteriores se hacen con el fin de generar las condiciones para garantizar que el sector más vulnerado pueda ser atendido de la mejor manera, haciendo caso de sus derechos y respetando su integridad.

Victoria Villalobos

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