
La abuela Lila nos comparte sus memorias sobre cómo fue crecer a principios de los años cuarenta, cuando la vida era más sencilla y, a la vez, curiosamente compleja en sus rituales, horarios y rutinas.

La vida cotidiana era muy simple, tenía su ritmo y sus costumbres, las calles se barrían y regaban diariamente a las seis de la mañana; pasaba el afilador con su silbato y las sirvientas salían con sus cuchillos y tijeras para que se las afilaran; el soldador, con unas tiras de plomo y un cautín que calentaban en un brasero dejaba gotear las cuentas plateadas de soldadura, sobre los hoyos de las cacerolas de peltre azul moteadas de blanco, para que pudieran servir un poco de más tiempo; el zapatero remendón, se sentaba en las puertas de las casas, con un buche de clavitos en la boca, que iba metiendo en las medias suelas de uno a uno de los zapatos que montaba en un pie de metal.
El pescadero y el que vendía chichicuilotes, gritando su mercancía, y por la tarde, el de los tamales, los elotes o el silbato del de los camotes asados, y qué decir del panadero, que con gran habilidad, llevaba grandes canastos de pan en la cabeza; yo nunca vi que se le cayera.
Pero lo que más nos entusiasmaba a los más chicos, eran los perritos, tocando un tamborcito, que al oírlo, todos salíamos a la puerta de la casa. La función era generalmente frente a nuestra casa, no sé si por que quedaba a la mitad de la calle o porque era de donde salían más niños. Mamá nos dejaba que presenciáramos el espectáculo, siempre bajo su mirada vigilante, éste consistía en hacer bailar a unos cuantos perritos flacos, que con falda o pantalón, hacían como que bailaban en dos patas al ritmo de un tambor y un pandero, todo lo que la familia que los entrenaba, les había enseñado. Nosotros aplaudíamos y uno de los de la comparsa, le quitaba el sombrero a uno de los perritos y lo pasaba a la concurrencia para recibir unas cuantas monedas, con lo que se iban muy contentos y nosotros también. Con esto, nos habían hecho el día.
— Memorias de la abuela Lila
(Un recuerdo de por ahí de 1940)
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