
Así como con las personas en situación de calle, aquellos que están en la cárcel suelen ser discriminados y etiquetados. Estos hombres han trabajado arduamente para demostrar que no todos son “malos” y que, como tú, también tienen sueños.
Existe un prejuicio muy grande hacia las personas que se encuentran o que han salido de la cárcel. Como sociedad, tenemos la tendencia a encajonarlos de incorregibles y a pensar que en esencia son malos. Es importante parar y reflexionar sobre nosotros mismos: ¿cuántas veces hemos cometido acciones en nuestras vidas de las cuales no estamos orgullosos? ¿Esas actitudes nos definen como malas personas?
Para romper con este tipo de paradigmas, se necesita de programas que nos ayuden a redefinir los estereotipos, y es por eso que la labor que realiza la Compañía de Teatro Penitenciario es tan importante.
El proyecto nació en 2008 dentro del reclusorio de Santa Martha Acatitla. “Estábamos ensayando una pastorela, cuando Itarí nos vio”, comenta Javier Cruz, coordinador de la compañía. A partir de ello, surgió la idea de realizar talleres. Ocho años después, el resultado es una compañía de teatro con más de 26 miembros que colaboran y que ofrece entre 36 y 40 funciones al año. El proyecto forma parte del área de impacto social del Foro Shakespeare.

Javier Cruz, quien salió hace cuatro años de la penitenciaria donde cumplió 16 años de sentencia, cuenta que es difícil romper con los prejuicios dentro de la cárcel. “Al principio no teníamos público. Nos cotorreaban los compañeros de ‘actorsuchos’. El primer día que presentamos una obra tuvimos dos personas, en el estreno llegaron 25 y para la segunda función ya habían llegado 120 compañeros a ver la puesta en escena”. Así surgió la idea de incorporar público externo. Hoy en día se ha conseguido mezclar al público interno de Santa Martha con las personas que desean acudir a las funciones dentro del reclusorio.
Para Javier, la compañía ha transformado su vida. “Gracias al teatro he trabajado. En la cárcel no te importa qué día es mañana, pero el teatro te regala ese propósito”. Tras salir de la penitenciaria, ha continuado en el grupo, al igual que tres más de sus compañeros. “No es fácil salir. Al principio la gente te juzga porque saben de dónde vienes, pero a través del proyecto dignifico mi trabajo y le damos la vuelta al prejuicio”.
La experiencia de ir a Santa Martha resulta muy diferente a todo lo que hayan podido experimentar en el mundo del espectáculo. El recorrido sale en microbús desde el Foro Shakespeare hasta la Penitenciaria, y la obra comienza desde que arranca el camión.
Esta propuesta consigue disolver los paradigmas alrededor de todos los que participan en la acción de manera muy exitosa. Confrontándonos cara a cara con nuestros prejuicios y miedos, consiguen cumplir con el objetivo. Al finalizar la función, los espectadores hemos tenido la oportunidad de romper nuestras propias rejas de pensamiento. Y los internos tienen la posibilidad de acabar con la idea de que su vida podría terminar por estar en la cárcel, porque inclusive dentro del reclusorio la función debe continuar.

Otro de los proyectos en los que participa la compañía es El 77, un centro cultural autogestivo que propone posicionar la cultura como una herramienta de cohesión social en la ciudad. A través de talleres, exposiciones, obras y proyecciones se trabaja principalmente con barrios como Tepito, Morelos, Santa Martha e Iztapalapa. Para conocer más al respecto, visita: teatropenitenciario.blogspot.mx y el77.mx.
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