
Sofía Cerda deja volar su imaginación para hablarnos del caos que existe en su mente y que se refleja en esta imagen donde todo es desorden pero, a la vez, es perfecto.

Después de cierta edad uno empieza a sentir que las ideas pesan. Cuando cierro los ojos veo manchas de luz sobre un fondo negro. Parpadean. Revolotean inestables, en ocasiones sin lograr acomodarse. Mi mente funciona de la misma forma; es acumulativa y desastrosa. Catártica incluso. Tengo una colección de ilusiones almacenadas en mi cerebro. Yo, que me opongo al orden desde niña, no sé cómo llevarlas a cabo. A veces es más fácil que se queden así: como fantasías. Hay algo bonito en imaginar algo que podría ser y saber que nunca será.
Me propongo a escribirlas en un cuaderno. Lo logro durante dos días. Ideas sin motivo de ser leídas. Ideas que solo serán revisadas bajo mi propio juicio (es un tirano él). Tacho. Borro. Vuelvo a almacenar. Mi página se vuelve un laberinto sin sentido. Al tercer día me detengo. Me da claustrofobia mi propia existencia. Me da miedo ver mis ideas. Cuánto sinsentido.
Mi cerebro funciona mejor durante mis traslados. No me gusta que nadie me hable. Cuando estoy distraída no me presiono: pienso. Pienso quizás sin coherencia, pero pienso sin temor. Parece que las ideas se vuelven más ligeras y a mí me da menos vergüenza ese gran desorden que tengo desparramado dentro de mí. Ese desorden sin forma comienza a parecer una montaña de piezas que se acomodaron con cierto propósito. Deja de ser inservible y se convierte en algo divertido. Algo que, quizá, no tiene que ser comprendido. Algo que puede existir sin la necesidad de ser mostrado.
Algún día, tanto mis ideas como yo, vamos a desaparecer. Entonces será inútil haber gastado tantos años en querer administrar mi desorden. Debo seguir sin querer sacarlo a relucir, y aceptarlo simplemente por lo que es: un desorden.
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Haz un donativo aquíLa cita tuvo lugar en Cromática, ubicada en Av. Amatlán 37, colonia Condesa, Ciudad de México. La exposición de la artista madrileña Alicia Lescure, “se [r] es”,una creadora que encontró en el dibujo, la música y el escenario distintas maneras de expresarse y conectar con otras personas. La muestra se desarrolló a lo largo de tres jornadas que permitieron al público acercarse a la propuesta artística desde diferentes perspectivas: el viernes se realizó la inauguración, el sábado tuvo lugar un performance en vivo a las 8:00 de la noche y el domingo se cerró con un picnic creativo a la 1:00 de la tarde, generando espacios de convivencia, diálogo y exploración artística.
Entre ilustraciones, joyería, stickers, inciensos, café, helados y una amplia variedad de propuestas creativas, Mercadito Mágico reunió a más de 65 marcas de proyectos independientes en un espacio que convirtió la avenida Nuevo León, en la colonia Condesa, en un punto de encuentro para el arte, el diseño y prácticas esotéricas.
El pasado domingo 31 de mayo, el proyecto social Mi Valedor participó por tercera ocasión consecutiva como invitado especial en el Festival Necio, que celebró su esperada edición Piedra y Congal. El evento se llevó a cabo en las instalaciones del salón cantina La Bella Cuba, un espacio cultural alternativo ubicado en el barrio de la Colonia Obrera de la Ciudad de México. Esta invitación permitió que la organización compartiera espacio con una vibrante comunidad de creadores independientes.