
El Museo Archivo de Fotografía presenta Daniel Mendoza Alafita: El Alquimista en sus mundos secretos, exposición que reúne la trayectoria del fotógrafo Daniel Mendoza Alafita.
Daniel Mendoza Alafita se autodenomina estridentista, comunista y jarocho, él es una referencia obligada para quien desee adentrarse en los anales de la fotografía mexicana.
Más allá de una larga trayectoria como fotógrafo, Mendoza Alafita es un claro ejemplo de los alcances que tiene el oficio fuera de encuadres plagados de reiterativas convenciones estéticas y un sinfín de retoques que abundan en la fotografía actual. Para Daniel Mendoza Alafita, la fotografía es un laboratorio creativo, tanto en técnica como en narrativa, por lo mismo es que él continúa frecuentando el cuarto de revelado, porque, como buen alquimista, su búsqueda no ha llegado a su fin.
“La cámara estenopeica me permite retener el tiempo y el espacio”, son las palabras de Daniel Mendoza. Daniel H. Vargas Serna, curador de la exposición, reúne 11 series fotográficas que inmortalizan la carrera de quien dirige Selenium, estudio y taller fotográfico en la Ciudad de México.
Cada fotografía narra el momento previo a su captura; no hay una sola imagen que no haya requerido preparación de su autor.
“La investigación no puede ser improvisada, intuitiva, irreflexiva ni precipitada”, comenta Daniel; nutriéndose sobre la comunidad o el personaje a retratar, sus costumbres, ideas, creencias, manías y vestimentas, Daniel Mendoza permite que respiremos el mismo aire de la selva veracruzana, de una desolada celda o el aroma fantasmal que recorre el centro de la Ciudad de México.
“Muchas de las mujeres y hombres que aparecen en estas fotografías ya murieron, pero la tradición continúa”, comenta Daniel Mendoza Alafita sobre la serie que retrata el pueblo alfarero de San Miguel Aguazuelos.
El respeto con el que Mendoza Alafita trató a los fotografiados es evidente, pues comprende que, para ser cronista de la imagen, no hay necesidad de ser invasivo.
Daniel Mendoza Alafita podría encontrarse más cerca que otros de haber hallado algo que se asimile a la piedra filosofal, puesto que se ha valido de la fotografía para preservar en la memoria tradiciones ancestrales, momentos históricos e, incluso, haber ensayado su propia muerte.
Hoy, una memoria portátil puede almacenar más de mil fotos tomadas en una misma tarde. Mendoza Alafita reconoce el valor de la imagen; para él, la cantidad de exposiciones que permite un rollo no es una limitante, sino una oportunidad que nunca debe ser desperdiciada.
“Ya no hay reflexión antes de tomar una imagen”, dice el último maestro estenopeico; hoy, en una época donde pareciera obligatoria la emisión de mensajes, juicios y opiniones sin premeditación alguna, las palabras de Daniel Mendoza Alafita deben considerarse de suma importancia.

Daniel Mendoza Alafita durante la inauguración de la muestra.

Teto profesional, ambivalente entre Héctor Lavoe, Bob Dylan y Taylor Swift. Absoluto detractor del Borrego Viudo.
Daniel Mendoza Alafita: El Alquimista en sus mundos secretos se exhibe en el Museo Archivo de Fotografía en República de Guatemala 34, colonia Centro, en la Ciudad de México, hasta el 23 de abril.
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En el corazón del Centro Histórico, un grupo de integrantes de Mi Valedor se reunió en las instalaciones de Fundación Herdez para compartir mucho más que recetas: historias de vida, saberes culinarios y el gusto por construir comunidad alrededor de la cocina.