
Erasmo, uno de nuestros valedores, hace un brinco a su pasado y nos cuenta cómo fue que conoció a José José y a su familia (entre otros famosos) y cómo llegaron a hacerse amigos.

Era el final de los años sesenta, yo estaba chamaco, tenía como 15 años cuando daba grasa de boleado, o sea, llevando mi cajón. Me iba con amigos míos de años, salíamos de varias colonias en Azcapotzalco y nos poníamos a tomar en el Parque de la China. Ahí conocí a José José y nos pusimos a platicar de que a los dos nos gustaba el chupe. Pues yo a esa edad ya agarraba el chupe. Él tenía como unos 20 años.
Entonces me dijo: “¿Por qué no van a la casa a darme grasa? Yo vivo en la calle Tebas de Clavería”. El número, creo era 37, y ahí vivía, y abajito tenía el negocio su mamá. Clavería en ese entonces era la colonia más rica, o sea, de juniors. Yo le cobraba en ese tiempo
$2 pesos. Y él me daba $5. Yo me sentía feliz. En esos años no se llamaba José José. La banda, los borrachines, le decíamos “Pepe”. En la colonia lo conocían como Pepe Sosa. Y él me puso de apodo “El Pecas”. Cuando llegaba yo me decía: “Cómo estás mi Pecas?”. Y me daba mi abrazote.

Comencé a hacer amistad con él y a platicarle que yo de muy chiquillo me fui de la casa, y tuve que salirme de la escuela; mi papá ya nos había dejado, en la casa no había ni qué comer, y me puse a dar grasa porque había necesidad. Había una unión entre nosotros porque mi papá también era borracho como el suyo, y yo sufrí eso también. Y a su papá también lo conocí, le llegué a dar grasa. Y me decía: “¿Qué te parece si me traes una caguama?” Porque ahí muy cerca estaba la tienda. Y al lado, Alcohólicos Anónimos.
En ese tiempo, la verdad, nosotros estábamos amolados, y como su mamá vendía comida, me daba comida para llevarle a mi familia. Yo vi cómo él sufrió, como andaba. Su mamá me decía: “Ya, hijo, ahorita te voy a dar comida, pero tú mientras tráeme a mi hijo. Ahí está en el Parque de la Hacienda, está con el Cuyo, con fulano, sutano y mengano y está con Nacho Gamez”… Estaba con varios y yo me iba a buscarlo.
Todas mis hermanas, las tres, trabajaban en casas de Clavería. Allí conocí a mucha gente, conocí a Nelson Vargas y a otras personas que me ayudaron a conseguir trabajo, y me fueron recomendando. Otro señor de la colonia, que fue del Sindicato de Pemex, apoyó mucho al papá de José José, y también le ofreció trabajo a él. Pero mi amigo ya tenía otra tirada: andar en el vicio igual que yo desde chamaco. También me acuerdo de cuando su mamá lo corrió de su casa, y se fue a vivir con un compadre.
Por ese entonces empezó a cantar en cantinas. Era bohemio. Hay una cantina cerca del Parque de la China, a dos calles, y ahí se inició él. La gente de la colonia no creía en él. Antes de ser famoso él tampoco tenía dinero y era rechazado. “¿Cómo un pinche borracho de esos va a salir adelante? Un alcohólico no vale nada”. Eso decía la gente. O sea que sufríamos lo mismo, y seguimos siendo amigos. Él me contaba muchas cosas: “Todo esto que te estoy platicando a ti, no se lo platico a nadie”, me decía. “Te tengo confianza, eres mi cuate”.
A José José siempre le gustaban las mujeres mayores que él. Un día me dijo: “¿Conoces a mi novia?” Ella tenía como 40 y él 21 años. Estaba encerrado en un núcleo familiar donde su mamá nunca le dio cariño, un consejo… Él me lo dijo a mí personalmente. Era yo su confidente. Por eso buscaba mamitis en sus relaciones. Pero aún así no le gustaba ver a su mamá vendiendo comida. Siempre me decía: “Yo voy a triunfar para sacar adelante a mi familia. A mi madre”.
Y aquí hay una cosa muy importante: para mí, sí la sacó adelante. Yo la vi llegar a El Patio, el cabaret, en una limusina con él. Y ella lo vio triunfar allí. Ese día cantó con Ray Conniff.
Muchos años después, salió en la telenovela de Betty la Fea y ahí escogió el nombre de su personaje como homenaje a mí, por nuestra amistad de tantos años.
(Valedor desde 2017)
Hombre trabajador, honesto y respetuoso. Su pasatiempo preferido es la fotografía, aunque sabe de plomería, herrería y mecánica automotriz, actividades que disfruta igualmente.
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Haz un donativo aquíBADA regresa a Campo Marte durante la Art Week CDMX con más de 200 artistas. Una feria que impulsa la democratización del arte.
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