
Estamos rodeados de edificios, museos y monumentos que nos hablan del pasar de los hombres y mujeres, pero también hay pequeñas señales, mucho más cotidianas, que nos muestran que alguien pisó un lugar antes que nosotros.
Cada vez que caminamos por la calles de la ciudad estamos siendo parte de un escenario que tiene años de historia, mucha de ella la podemos ver reflejada en la arquitectura, monumentos, en locales que han sobrevivido el pasar de los años. Sin embargo, hay algunos vestigios que pasan desapercibidos, quizá porque fueron resultado de un accidente cotidiano provocado por algún despistado que dio un paso en el cemento fresco de alguna vía peatonal. [twocol_one]
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[/twocol_one_last] Así surge la huella de un zapato, pata, tenis y se vuelve la representación de alguien que deja en el cemento una parte de lo que fue en ese momento; puede incluso que la persona o perro que dejó su huella este muerto y esta sea la alusión de su presencia en las calles por las que alguna vez anduvo.
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Algunas, son dejadas a propósito, con todo y fecha a modo de registro, quizá porque es una intento de permanecer más tiempo del que vivimos, o nos hace sentir como estrellas de Hollywood dejando sus palmas en el paseo de la fama.
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De un modo u otro estos vestigios forman parte de la ciudad y de su historia, que se cuenta con instantes pequeños. Nos hacen estar rodeados de evocaciones de personas, que ahora estarán representadas hasta que se decida volver a hacer una banqueta y quizá esa banqueta también será víctima del rastro existencial de algún ser humano que no quiere aceptar lo efímero de su presencia en secreto.

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