
Javier Salazar plasma nuestras emociones y miedos después de un temblor más en la Ciudad de México. Esta ciudad no nos tiene miedo, pero ¿podemos decir lo mismo de ella?
Entre miradas incrédulas, una vez más temblamos y tembló con nosotros la casa, los cuadros, las plantas. El sonido estridente de una alarma cuyas buenas intenciones vienen siempre acompañadas de prisas, de espantos. Bajamos de prisa la escalera, una que parecía no tener fin y llegamos hasta donde – ¿según quién? – estaríamos a salvo de la impredecible tierra que reconoce que es ella quien decide muchas veces en contra de nosotros, para bien o para mal. Para dormir se necesita paz, pero se nos agotó esa noche, junto con la razón y la elocuencia. A lo lejos se escuchan las sirenas, un recordatorio de que las desgracias no viajan solas. Ya es de día y salgo a la calle, para sumarme al cansancio colectivo. Pero hay que desayunar, aunque el menú del día solo sirva paranoia y desconfianza. No me apetece, pero es lo que hay.
¿En qué dirección queda ese olvido donde lo que no pasa, sí pasa? Esta ciudad se mueve, esta ciudad respira. No nos tiene miedo, pero ¿podemos decir lo mismo de ella?
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El pasado viernes 26 de junio, el equipo de Mi Valedor participó como invitado en la feria de fanzines FEZME, un encuentro cultural lleno de dinamismo y creatividad que se celebró en la escuela de arte La Esmeralda, dentro del Centro Nacional de las Artes (CENART). Este festival reunió a una gran variedad de proyectos independientes, estudiantes y artistas con el propósito de compartir su talento. El evento logró consolidar un espacio ideal para intercambiar ideas, conocer de cerca el arte comunitario y celebrar la libre expresión de los colectivos participantes.