
Los vemos en cada rincón, en cada parque, en las calles y puentes, pero no los vemos… o, más bien, no queremos hacerlo. Estas breves líneas invitan a reflexionar sobre la creciente pobreza que acaece sobre la ciudad.
Debajo de un árbol en Plaza Río de Janeiro, una mujer adulta con la cabeza casi a rapa y complexión robusta, camina sin prisa mientras arrastra dos viejas maletas. Se detiene frente a un individuo que se encuentra sentado en la plaza con una cercanía tal que supondría una pesadilla para aquellos que padecen del espacio vital. Tan solo unos centímetros los separan. Se observan mutuamente y en ese lapso efímero el individuo nota que ya no es la mujer la que lo observa, sino una triste realidad que deambula por la ciudad.
La mujer no pide nada, ni siquiera le dirige la palabra. Sólo se encuentra ahí de pie observando al individuo. Además ¿Qué podría haberle pedido que no le hubieran negado antes?
Su presencia es un crudo recordatorio de que las personas en condición de calle existen, a la vuelta de nuestra casa, afuera de nuestros trabajos, a la entrada del metro o a la salida del supermercado. Son cohabitantes de una ciudad que les ha dado la espalda, que los ha intentado obviar del mapa. Una mancha en el paisaje, junto a las fuentes, debajo de los árboles, unos pies que se asoman entre viejas y sucias cobijas debajo de un puente. Y la lista continúa. Esta propagación adopta espacios temporales en la búsqueda constante de un refugio que no llega.
En un instante, la mujer y el individuo se observan y se saben diferentes. El individuo se pone de pie y se aleja del lugar, ése, en donde momentos antes se encontraba sentado ahora servía para la mujer como una área de descanso para un viaje sin regreso ¿A dónde?
Estadísticamente más de 4 mil personas, sólo en la Ciudad de México, viven en condición de calle ¿Estamos produciendo al futuro de la pobreza en México con cada moneda que le entregamos? “Toma una moneda y aléjate de mí.”
Algunas personas de la población callejera han sido encuestadas: “¿Qué tanto usted diría que se les discrimina actualmente en la ciudad de México?”
En la gráfica predomina el “Mucho”.
Impermeable al sarcasmo.
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